¿Cómo vas? A mi no me mientas, llevas días que te preguntan prácticamente todos los días y la respuesta no varía pero sabemos que sí que varía. LLevamos 17 días de cuarentena, alguno más que el resto de España, y oye! cumpliéndola escrupulosamente. Y cuando en un sólo día las emociones pueden ser como una montaña rusa en 17 días el Parque de Atracciones se queda corta para describirla.
He decidido escribirte en un día que no es especialmente significativo por nada. No estás subida a ninguna lanzadera, diríamos más bien que estas como haciendo cola. Y desde ahí quizá es desde donde mejor se puede hablar.
Cuando leas esto, habrá acabado la cuarentena. Ya puedes salir de casa. ¿Te apetece? No temas decir la verdad. Quizá no te apetezca, tener la posibilidad no es tener la obligación. A no sé cuantos días estamos de que eso ocurra pero tengo mis dudas. No sé si se podrá volver a la normalidad de un día para otro. Tengo la sensación que será gradualmente. Así que ahora puedes salir pero hay miedo. Estamos lo suficientemente sanos para ver a la gente que queremos sin riesgo a contagiarles. Porque sí el miedo es a contagiar a la gente que se quiere. No sé si ya habrá colegios. No sé si habrá sitios de ocio abiertos de par en par. No sé cuán mermada estará la economía. Ni cuántos conocidos se quedarán en el camino. Y para ser sincera a saber si podré leer esto....
Estos días y los que vienen te han enseñado muchas cosas. La agenda se reorganiza, las prioridades también. Y ves como las personas se retratan con sus acciones. Una piensa muy ilusa que en los malos momentos habrá responsabilidad y solidaridad. Una ve que hay responsabilidad y solidaridad pero también demasiada gente que egoísta, irresponsable, incívica, especuladores en malos momentos dispuestos a obtener rédito lucrativo de la muerte y el miedo. Hay quienes aún siendo responsables y se quedan en sus casas se creen con derecho a insultar desde los balcones a quienes van por la calle sin saber ni a donde van ni por que deben ir. Sus frustraciones salen como sapos por la boca. La responsabilidad no es sólo cumplir con la cuarentena lo que en conciencia las circunstancias lo permitan también lo es hacer esta cuarentena lo más pacífica posible, o al menos con respeto. Hay quienes por miedo que es legítimo y lícito se dedican a criticar todo, lo que se hace lo que no se hace lo que se vive... lo que en muchas ocasiones no se puede cambiar. Incluso desde una posición que más quisieran otr@s. Eso es egoísmo. Hay quienes hacen de este mundo un mundo mejor. No lo llenan de unicornios, no es que inventen una realidad imaginaria obviando la verdad. Es que cogen esa verdad y sacan aprendizajes, compañerismo, lazos de unión, buscan noticias buenas en el fango porque todavía hay noticias buenas.
Tienes mucha suerte, tienes a mucha gente de este último grupo.
Tienes mucha suerte y lo sabes. La familia está bien, esa gran familia de lazos con sangre y lazos con copas, risas, dados, cartas, juegos y algunas lágrimas. Tu hijo está llevando la cuarentena con humor, amor e inteligencia. Tienes suerte y lo sabes. Tu chico además con valentía, teniendo que salir todos los días a trabajar con pacientes impacientes a veces y adorables otras. Tienes suerte y lo sabes. No lo olvides.