miércoles, 23 de julio de 2025

Cincuenta

¿Qué ganas cuando pierdes? 

Se puede perder en algo y ganar a la vez. Y viceversa. 

Hace casi año y medio comencé un camino difícil, pero con ayuda. Desde entonces, cuatrocientos cincuenta y cinco días, sin haber terminado, días mejores y peores, con feedbacks positivos en general, me da por reflexionar. ¿Por qué? Pues porque no sé si será casualidad o por aquello que se dice que los dispositivos están con el micrófono encendido continuamente y escuchan conversaciones y casi hasta los pensamientos, me saltan al móvil en redes y demás noticias y opiniones acerca del ozempic y similares. 

Sí, mi ayuda han sido las inyecciones. He pasado muchos años, intentándolo sóla, con alimentación y gimnasio o piscina, sin resultados mínimamente esperanzadores o motivadores. No ha sido exactamente el ozempic pero primas hermanas (Saxenda y wegovy). 


Ni que decir tiene que con este tipo de “ayuda” en el mejor de los casos pierdes kilos (sé de casos que no) pero también mucho dinero. Una vez más se estigmatiza una realidad, se condena, nos culpabiliza, nos responsabiliza… Se puede financiar un tratamiento para dejar el tabaquismo pero para la obesidad no hay ayudas, sólo dedos acusadores, mofas, burlas, dolor y sufrimiento. 

Porque sí, por mucho que desde hace años se hable que existe gordofobia (que lo hay) y del movimiento curly love o como se llame, en el fondo es aceptarse y sentirse orgulloso de ser como se sea, no es menos cierto que cuando sobran más de veinte, treinta, cincuenta kilos no hay que simplemente aceptarse, hay algo en el fondo, en la forma, hay salud mental dañada, hay heridas de la infancia, hay supervivencia con cicatrices, puede que similitudes con personas que pasen por distintas adicciones, hay en definitiva enfermedad. Patologías varias.

¿Pero qué ganas? ¿Se puede hacer este tipo de tratamientos sin más? 

No quiero ser prepotente y dictaminar desde una atalaya cómo se tienen que hacer las cosas, pero creo firmemente que como en muchos tratamientos donde hay un aroma a salud mental, es, diría imprescindible, acompañarlo de una terapia. A cada cual le irá mejor una, sistémica, psicoanalista, cognitivo-conductual…

Desde luego yo ya llevaba más de dos años de terapia cuando fui a mi doctora de cabecera a pedir ayuda para también con mi esfuerzo perder peso. Claro para la terapia también se pierde dinero, tampoco se trata en una sanidad universal.

Desde un tiempo a esta parte dudo si el entorno te trata diferente porque una misma cambia, o una cambia porque el entorno trata diferente. El huevo y la gallina. No tengo, todavía, una conclusión al respecto. Sé o creo que la mirada es diferente y los comentarios más habituales es qué bien te veo, es por salud. Hubo una vez, sólo una, que fue cuando ocurrió cuando mi mente paró y dijo ostias, que hay muchas lecturas y sólo se da una casi, por unanimidad. Un día en el garaje, el vecino del coche de al lado al verme dijo, se te ve mucho más delgada, ¿estás bien? Sale de inmediato, sí claro. Igual que sale de inmediato cuando dicen has adelgazado mucho, sí un poco o pero todavía me queda. Pero fue montarme en el coche y pensar Bea, caes en la misma trampa creer que bajar de peso es siempre bueno. En la época de Rubens era estar entrada en carnes señal de salud y ahora justo lo contrario. 

Aclaro que adelgazar no hace que una haga las paces con su cuerpo o deje de repugnar verse en el espejo, no al menos en mi caso. 

Claro que entiendo cuando divulgadoras (en general me salen más divulgadoras que divulgadores, o me paro más a escucharlas a ellas en todo) hacen crítica de el uso o abuso de ciertos medicamentos para adelgazar. Primero por supuesto porque siendo algo relativamente nuevo se desconocen los efectos secundarios que puede haber en el organismo. No comparto tanto cuando se dice es que es para diabéticos y no para adelgazar. Sin ser yo experta en nada, creo recordar que hay muchos medicamentos que empezaron con otra idea y se fueron cambiando a otros tratamientos, que me rectifiquen quien lo sepa, pero hay medicamentos para el insomnio que surgieron en un principio para la alergia o viceversa, la viagra su inicio era para tema coronario incluso la famosa bebida con carbohidratos y burbujas empezó queriendo ser un jarabe o eso dice la leyenda. Las reflexiones también van al tema estrella, nos convencen las marcas, la publicidad, las redes que hay que estar delgada y por eso se hace. No dudo que haya casos que lo hagan para adelgazar incluso sin necesitarlo o para ayudar a la operación bikini, pero hay muchos casos, entiendo que los de la seguridad social que cuando se receta (que no financian) es por un ICM peligroso para la salud. La sanidad privada ya es otra historia. 

Confieso que cuando empiezo a escuchar alguna queja al respecto me viene a la cabeza que posiblemente sin haber vivido ciertas cosas es más difícil entender ciertas decisiones. 

¿Me da miedo los posibles efectos secundarios? ¿Me da miedo si hay algún efecto rebote? ¿Me da miedo….? Sí a todo. Soy miedosa. De igual forma antes de perder casi cincuenta kilos también tenía miedos, distintos algunos otros se mantienen porque nada tiene que ver con el peso. No recuerdo el primer miedo, pero sí, el primero de la pandemia. Cuando se empezaba a saber que personas eran más vulnerables a sufrir peores consecuencias en caso de contagiarse; desde ese primer telediario, desde esa primera comparecencia de Fernando Simón o Alfredo Correl en mi mente se instaló para quedarse una frase “cuando lo cojas morirás”. Sin dudas.

Lo cogí. Estuve en el Zendal. 

Sigo viva.

Pero la idea de la muerte…se instaló. A veces como ese monstruo de debajo de la cama, a veces como esa amiga que quieres ver. Un miedo nuevo, miedo a querer ir a buscar a esa amiga.

Empezaba preguntando que se gana.

Pues se gana flexibilidad, sensibilidad, cierta agilidad, horas de sueño reparador perdidas por posiblemente apneas en la noche, respirar mejor, abandonar la fatiga, la pereza… poquito de cada, se perdió demasiado en el camino de estos casi cincuenta años.

Alegría no, cuando iba perdiendo casi cuarenta y pico kilos hubo quien me dijo qué bien, tienes que estar contenta ¿quién pierde cuarenta kilos? Sin dudarlo mi respuesta fue, quien le sobra. 





jueves, 3 de febrero de 2022

Salud mental

    Si más de una semana no se puede estar sin llorar, si más de tres días no se puede estar sin llorar, si más de 24 horas no se puede estar sin llorar.... Si no puedo escribir porque no puedo estar sin llorar.... 

   No sé si publicaré esta nueva entrada de este blog que no hace más que intentar que a ver si sacarlo de mi cabeza a alguien que sigo siendo yo, soy capaz de desmontar ideas.

   La verdad es que ni sé si escribiré alguna frase más de la que ahora mismo mis dedos van por el teclado dejándose llevar. Casi sin ver, casi sin pensar, casi sin filtrar.... 

   Me cuesta pensar, llevo tiempo así, para qué negarlo. Me cuesta concentrarme. Me cuesta en ocasiones encontrar palabras que expresen una simple idea que digo en una conversación cualquiera. Pero aunque esto me angustie ni si quiera es por ello por lo que las horas pasan mas lentas que mis lágrimas. La tristeza se ha quedado para quedarse. La ansiedad campa a sus anchas en mis adentros. Me falta el aire. Me sobra el ruido. Me faltan abrazos. Me sobro yo. Me falta cariño. Me sobran las ideas de acabar. Me faltan las ganas de seguir. 




  Podría echarle la culpa a la pandemia, a los estados de alarma, a los confinamientos, a las cuarentenas, a los virus, pero nunca he sido persona de ir buscando culpables. Soy de las que reflexiona hasta el infinito y busca causas sobre las causas para en una campaña interminable encontrar la forma de solucionar gestionar y vivir. Hasta ahora medio soluciono, medio gestiono por etapas que ni sé bien de qué depende esa gestión más satisfactoria, y desde luego sobrevivo cuanto menos. No sé si es que no puedo con la vida o que la vida ha podido conmigo. Igual que puedo estar conduciendo en autopista y como un cometa aparece y desaparece en mi mente la posibilidad de acelerar y estrellarme donde sea y parar; igual de noche las ideas de morir me crean taquicardias, angustias, sufrimientos que solo con voces de fuera puedo ir haciendo callar o dormir hasta que llegue la noche siguiente y vuelva a aparecer. Y es que cuando alguien tiene esas ideas suicidas no quiere morir, solo dejar de sufrir. Y ya sé que el sufrimiento forma parte de la vida, y sé que sufrir no tiene, por qué ser malo necesariamente, y ya sé que cuando uno sufre puede valorar más lo buenos momentos; pero también sé que cuando dejas de sentir lo bueno como se debe y el sufrimiento está enquistado, eso, eso, ya no es parte de la vida. Eso es parte de un problema mental, la salud mental que todo el mundo habla y nadie fomenta, la salud mental que atormenta y avergüenza, esa salud mental que cuando se den cuenta que se debería haber focalizado y potenciado para much@s  ya será tarde. Para mi ya va siendo tarde. 

  

martes, 5 de enero de 2021

Sobreviviendo en el Zendal

     Pues ya pasó la cuarentena. Pasó el verano y llegó el invierno con sus fiestas que había que salvar. Hay que salvar la economía, la hostelería, el turismo. Abrimos las puertas, aeropuertos, ya va bajando el teletrabajo, y bajando las precauciones. El miedo parece que está en otros sitios. Los números van subiendo, la incidendia se dispara, las hospitalizaciones también. Ya no nos podemos permitir más confinamientos así que a seguir viviendo esquivando el virus si se puede.

    De repente a mediados de diciembre, a puertas de la lotería de navidad, un positivo en casa. No nos vamos a engañar. Hay miedo. Por como se evoluciona por como con una casa normal con un baño intentamos no contagiarnos todos. Por todo. Quizá el único miedo que no se tenía en ese momento era el miedo económico. A los pocos días comienzo yo con síntomas. Nuestro hijo parece que se libra. A pesar de llamar antes de nochebuena al centro de salud, y me hacen la PCR justo el 23... Con fiestas de por medio, sigo con síntomas, mientras pongo las fuerzas que puedo en seguir de cuidadora e inentando no contagiar a mi hijo. El domingo anterior a la semana de nochevieja, hay que llamar a una ambulancia. Se llevan a mi marido y lo trasladan al Zendal, maldita inocentada. Hasta el martes 29 no me comunican mi resultado de PCR y porque lo reclaman, yo sigo con decimas, según una enfermera que me llama febrícula (teniendo 37.9). Mi tos va empeorando. Cuando otro doctor reclama mi prueba y me conunida el positivo me dice que si sigo así desde hace una semana que vaya al hospital. No quiero. Sé que debo. Pero está mi hijo asustado sin su padre, no quiero ni valorar que me puedan ingresar aunque dentro de mi sé que lo harán. Ni me preparo bolsa con ropa para ver si atraigo a la buena suerte. Todavía no llega la suerte. Neumonia bilateral yo también por covid. Al día siguiente al Zendal. Algo bueno estaré con él.

     Y allí.... el mundo a los pies.... Y todavía hay camas vacías. Será peor días después. 

     Con dos días de antigüedad mi marido que ya le veo mucho mejor que como salió de casa me dice unas claves que me las tomo como un mantra para la finalidad, salir de alli recuperada. Quien come no muere. Andar mucho. No dormir tumbado del todo. Así pasamos los días. Pasillo arriba pasillo abajo entre chute de oxigeno y chute. Cada vez aguantando más sin el oxigeno, cada vez más minutos andando. Controles tres veces al día de temperatura, tensión, saturación... Se nota que falta personal pero en general quien trabaja alli es muy amable y cariñoso. También se ve miedo en algunas miradas de quien trabaja. Como para no tenerlo viendo a gente que está tumbada las 24h del día con oxigeno, fiebres, diarreas...  La primera noche se tienen que llevar a una de mi pasillo a cuidados intensivos. La mirada de miedo también está en las camas tapadas.... Nosotros seguimos con la mente de todo lo que nos movamos será de ayuda. Mover piernas, corazón y pulmones....

    Fallos en el Zendal? Los hay. No lo reprocho al personal que entiendo que hacen lo que pueden. Pasar la nochevieja allí no fue fácil, enterarte que había para subir uvas y pudiéramos hacer las campanadas y que se les "olvidase" no fue bonito para qué negarlo. Por suerte tuvimos a un celador que nos dejó a mi marido y a mi darnos un abrazo tras las campanadas. Un abrazo que nunca se olvidará. Pero peor que las uvas fue algún fallo en la medicación, porque iban llegando más pacientes y más graves. Ya en mi pasillo todas las camas ocupadas...

   Por fin antes de reyes nos dieron el alta, los dos queríamos empatar y salir a la vez. Juntos. Y lo conseguimos. En casa hay que continuar tratamiento y cuarentena. Pero en casa. 

sábado, 28 de marzo de 2020

Carta a mi yo postcuarentena

  ¿Cómo vas? A mi no me mientas, llevas días que te preguntan prácticamente todos los días y la respuesta no varía pero sabemos que sí que varía. LLevamos 17 días de cuarentena, alguno más que el resto de España, y oye! cumpliéndola escrupulosamente. Y cuando en un sólo día las emociones pueden ser como una montaña rusa en 17 días el Parque de Atracciones se queda corta para describirla.

   He decidido escribirte en un día que no es especialmente significativo por nada. No estás subida a ninguna lanzadera, diríamos más bien que estas como haciendo cola. Y desde ahí quizá es desde donde mejor se puede hablar.

   Cuando leas esto, habrá acabado la cuarentena. Ya puedes salir de casa. ¿Te apetece? No temas decir la verdad. Quizá no te apetezca, tener la posibilidad no es tener la obligación. A no sé cuantos días estamos de que eso ocurra pero tengo mis dudas. No sé si se podrá volver a la normalidad de un día para otro. Tengo la sensación que será gradualmente. Así que ahora puedes salir pero hay miedo. Estamos lo suficientemente sanos para ver a la gente que queremos sin riesgo a contagiarles. Porque sí el miedo es a contagiar a la gente que se quiere. No sé si ya habrá colegios. No sé si habrá sitios de ocio abiertos de par en par. No sé cuán mermada estará la economía. Ni cuántos conocidos se quedarán en el camino. Y para ser sincera a saber si podré leer esto....

   Estos días y los que vienen te han enseñado muchas cosas. La agenda se reorganiza, las prioridades también. Y ves como las personas se retratan con sus acciones. Una piensa muy ilusa que en los malos momentos habrá responsabilidad y solidaridad. Una ve que hay responsabilidad y solidaridad pero también demasiada gente que egoísta, irresponsable, incívica, especuladores en malos momentos dispuestos a obtener rédito lucrativo de la muerte y el miedo. Hay quienes aún siendo responsables y se quedan en sus casas se creen con derecho a insultar desde los balcones a quienes van por la calle sin saber ni a donde van ni por que deben ir. Sus frustraciones salen como sapos por la boca. La responsabilidad no es sólo cumplir con la cuarentena lo que en conciencia las circunstancias lo permitan también lo es hacer esta cuarentena lo más pacífica posible, o al menos con respeto. Hay quienes por miedo que es legítimo y lícito se dedican a criticar todo, lo que se hace lo que no se hace lo que se vive... lo que en muchas ocasiones no se puede cambiar. Incluso desde una posición que más quisieran otr@s. Eso es egoísmo. Hay quienes hacen de este mundo un mundo mejor. No lo llenan de unicornios, no es que inventen una realidad imaginaria obviando la verdad. Es que cogen esa verdad y sacan aprendizajes, compañerismo, lazos de unión, buscan noticias buenas en el fango porque todavía hay noticias buenas.

  Tienes mucha suerte, tienes a mucha gente de este último grupo.
 
   Tienes mucha suerte y lo sabes. La familia está bien, esa gran familia de lazos con sangre y lazos con copas, risas, dados, cartas, juegos y algunas lágrimas. Tu hijo está llevando la cuarentena con humor, amor e inteligencia. Tienes suerte y lo sabes. Tu chico además con valentía, teniendo que salir todos los días a trabajar con pacientes impacientes a veces y adorables otras. Tienes suerte y lo sabes. No lo olvides.

sábado, 23 de noviembre de 2019

E,X,@

Desde antes de ponerme las gafaa moradas ya utilizaba @ para englobar a hombres y mujeres. No sé muy bien por qué empecé a hacerlo. Si me pongo a analizar puede que a veces cuando se usaba el género masculino como inclusivo yo no me sentía incluida. 
Sé que hay quienes dirán que es un error gramatical e incluso me podrán llamar analfabeta. No está en la RAE. Y la RAE como no está supervisada por hombres, cuenta con infalibilidad objetividad y verdad absoluta. No han admitido @ pero oye está admitido almóndiga y nadie se queja. Buena nadie no. Yo sí. Pero yo soy analfabeta.

En fin, para mi el usar un genérico con @ es un gesto. Ya digo que cuando empecé no tenía todavía ni las gafas moradas ni la mirada crítica. Pero siempre he creído que quien no entiende un gesto no entendería una larga explicación. Esa gente, esas personas aunque me temo que aquí se podría emplear el masculino sin ser mas que de género, no ven mas que la espuma del mar. Miran el dedo en lugar que a donde apunta.
Mi hijo a punto de cumplir 12 años me preguntó recientemente mi opinión si ante una mayoría de chicas, se use el oye chicos... Me decía que a las chicas de su clase le molestaba. Mi respuesta no me molesta demasiado pero entiendo que a tus compañeras si. Por qué yo me tengo que sentir incluida con un o, y tu no puedes adaptarte a una a?

Pero es un gesto. Lo que le intento enseñar a mi hijo es a que no acepte que la costumbre sea ley , que sea capaz de aunque no entienda algo, que lo respete e intente comprender. 

Cuando me dice pero en la ley somos iguales no? Le explico que en la realidad no, que si un empresario o empresaria va a contratar no lo hara por méritos, podra asumir alguien con menos nivel incluso pero que no tenga más de 15 dias por paternidad, que tenga menos probabilidades de dejar su ambicion profesional a un lado por sus cargas familiares. 

Que se ponga las gafas moradas. Porque si solo nos las ponemos las mujeres esta sociedad seguirá tuerta.

viernes, 4 de enero de 2019

Año Nuevo

   Empieza el año. Una mujer muerta a manos de su marido. Una menor violada y raptada por más de un hombre.

    Acabó el año con 47 asesinatos machistas. De los que se ha considerado así, porque había sido pareja. Porque las mujeres asesinadas por desconocidos como Laura Luelmo no se considera machista aunque es vox populi, más populi que vox, que si hubiera sido un hombre, Bernardo Montoya no la hubiera abordado, violado y matado.

   Empieza un año aparentemente igual que terminó. Tenemos unos 360 días por delante para cambiar muchas cosas. No se pueden cambiar mentalidades ancladas en el pasado. No se debe legislar en caliente. Es más importante que nadie pueda defender públicamente (entiendo que juridicamente es de estado de derecho que sea así), un modus operandi de una manada acostumbrada a usar y tirar a las mujeres que se encuentran por la noche. Un entorno que protege y defiende un estilo de vida ética y juridicamente deshonrosa.

    Quiero creer en la reinserción como objetivo de la privación de la libertad en las carceles al menos españolas. Para ello se necesita un dinero y unos recursos que de momento no se dan. Por lo que todo hace pensar que sin esos recursos, esa reinserción no se hará. Entonces cuál es la solución. Y mientras esperamos esa solución, ¿seguimos muriendo? ¿Nos quedamos encerradas en casa? Espera que en las casas tampoco....

   Se habla también de lo importante de la prevención, ¿cómo? Prevención en que las mujeres no salgan de casa, no digan nada que pueda molestar a sus parejas, no digan de separarse porque entonces se las mata...

    Empiezo un año con más dudas que dejé en el anterior . Empiezo un año queriendo tener esperanza pero desesperanzada. Miro a mi alrededor y aunque sonrio con respuestas cercanas ante noticias altamente machistas que así la describen, sin miedo a usar las palabras. También tengo próximo a mi respuestas altamente machistas que me producen mucha pena, queriendo usar la palabra igualdad porque feminista les da miedo, con frases que empiezan con no soy machista pero.... Ay ese pero que peligroso es.... No soy machista pero si vas sola.... No soy machista pero una mujer no puede hacer lo mismo que un hombre.. No soy machista pero si yo ayudo a mi mujer.... No soy machista pero si dejo a mi mujer ponerse lo que quiera.... No soy machista pero....

    Brindo por un año nuevo. Nuevo de verdad. Sin olor a viejo.

miércoles, 27 de junio de 2018

Efecto LLamada

   Un barco a la deriva, 630 personas huyendo hacia la muerte, una decisión  humanitaria de salvarles, una acusación de postureo. El miedo, el efecto llamada. Los que quieren la alarma llamando al miedo por el efecto llamada y que nos van a quitar el trabajo, quizá no se hayan dado cuenta que van más muertos que salvados y aún así las personas siguen huyendo. No hay un efecto llamada, sino un efecto huida hacia adelante. Muriendo, naufragando, desfalleciendo....cualquier desenlace será mejor que permanecer quieto.
 


    Sí que parece haber un efecto llamada o efecto imitación cuando se habla de suicidios. Si alguien ha visto Por trece razones, en el insitutto donde está situada la trama prohiben hablar de la protagonista en principio para que no haya más personas tomando decisiones iguales. El caso es que puede haber mismos intentos incluso sino se habla. El quid de la cuestión como en casi todo es cómo se hablan las cosas.

    Y el mayor efecto llamada o efecto imitación que veo con estupor, asombro, irritación, miedo, tristeza, desesperanza es el de las violaciones multiples. Hemos vivido dos años de información, opinión sobre un hecho acontecido en unas fiestas populares de nuestro país. La información es necesaria, incluso diría un derecho. Saber que según el fallo (en todas sus acepciones) del tribunal ha habido un abuso por parte de cinco hombres a una mujer. La opinión es en ocasiones insultante. Pero la opinión de much@s defendiendo la presunta inocencia de cinco a la vez que eso indica una presunta  culpabilidad de una; da alas a una fantasia llevada a la realidad por muchos. Y el fallo de una condena liviana, da impunidad a los cinco y a los que vengan detrás a acometer hechos parecidos. Grupos que quieren ser nueva manada, ven cómo de barato puede salir abusar, y quieren esa notoriedad, esa fama, esos fans.... Pues se les da la fama, esa notoriedad, se le da voz en los medios...

    He escuchado muchas veces durante estos años que se decía y si fuera tu hija, tu hermana, tu madre.... Pero quien defendió una manada primitiva que no se ha arrepentido porque no se han dado ni cuenta de cuantos han sido sus errores y delitos; piensa a mi madre, a mi hermana, a mi hija no le pasaría porque no son unas guarras. Las demás tampoco.




    Y qué pasaría si uno de esos cinco fuera mi hermano, mi padre, mi hijo...De entrada no creo que ninguno de los ejemplos fuera partícipe en algo así, porque ninguno de ellos defiende a ninguno de los cinco. Pero si puedo tener en la familia ampliada gente que lo defiende y sólo quien lo defiende entiendo que podría repetir algo así. Yo no sería escudo de nadie, ni de mi familia que hiciera algo tan abominable. Que no supiera entender que las relaciones sexuales deben ser gratificantes para l@s que perticipen de ellas. Que tener relaciones sexuales con una mujer no es haberla convencido y/o engañado. Que ellas, que nosotras, podemos querer por placer tener relaciones. Y sí, podemos querer grupos. Podemos querer todo. Y sabemos cuando queremos y cuando no queremos. Y sabemos cuando quereis y cuando no quereis.