lunes, 24 de abril de 2017

Palabras de moda

     Todas las épocas tienen palabras de moda. Sin duda una de ellas hoy en día es gordofobia.... Parece que está mal de repente referirse a alguien gordo como gordo aunque se siga usando por la calle continuamente y sea uno de los insultos preferidos por la sociedad. Se ha convertido en politicamente incorrecto.
      Quizá sea verdad que para ser reconocible en una palabra hay que serlo. Como soy mujer hablo del feminismo. Como soy gorda hablo de la gordofobia. Y en una de esas paradojas que yo nunca pude entender cómo puede Michael Jackson querer ser blanco siendo negro me encuentro; siento odio hacia mi misma. Ahora que no se puede decir, Ahora que hay que callar. Ahora que se cree que l@s gord@s son felices. Que cada uno sea como quiera ser.
      Como si yo quisiera ser así.
      Todos y todas, yo la primera prejuzgamos lo que vemos y oimos. Hace poco me paso, en el zoo un niño como de unos ocho años berreaba se tiraba al suelo no queriendo hacer caso a los padres y salir al exterior del aquarium, mientras su padre forcejeaba con el. Le sacaba, el niño volvía a entrar empezando de nuevo con la pelea con el progenitor. Así varias veces, durante varios minutos. La mayoria de los adultos que ibamos pensamos que sería un crio al que no le han puesto límites caprichoso y claro con la edad costaba más que hiciera caso. Solo una persona lamento decir que no fui yo (caigo en los mismos errores que los demás conmigo) dijo igual tiene algún problema mental.
      Soy consciente que si alguien me ve puede pensar que igual hasta me escondo para comer. Son insconcientes que me escondo para llorar. Me escondo para sufrir. Me escondo para fustifgarme con frases que martillean mi cabeza con losas de culpabilidad.
     Ese sentimiento de culpabilidad es dolor, ese dolor ansiedad, esa ansiedad depresión. Por supuesto tendré mil razones más para tener depresión que unos kilos de más. Una infancia que cuando se iban a jugar al bingo o a beber y me dejaban sola venían con una hamburguesa o me dejaban en el restaurante del bingo con unas tortitas. Eso ya es pasado. Y no puede explicar el ahora. Hoy. Aunque no somos el resultado de todas las circunstancias pasadas vividas;no es  en eso enl o que nos convertimos. Intento justificar por que. Puede ser el comienzo de la explicación. Cuanto más se escarba, se analiza más se siente el ayer, el hoy y lo que vendrá. El ignorante puede que sea más feliz. A mi el no saber me atormenta, y el conocer me mata.
     En un intento de no mostrar la debilidad antes que alguien pueda decir algo con palabras, con los ojos ya lo dijo; me convierto en la primera en hacer bromas de mi. Siempre dicen que hay que saber reirse de una misma para que no te hagan daño y no se rían de ti, sino contigo. Pues eso que se rían conmigo. Pero si en verdad yo no me río con ganas, es una sonrisa de payaso pintada en mi cara.




     Ya es primavera.  Cada primavera es un martirio, no tanto por tener alergia, aunque tenga, como porque se acerca el verano. Con el verano menos ropa. Con el verano más calor. Con el verano la piscina. Con el verano la playa. Con el verano la vergüenza. Con el verano el miedo. Con el verano las noches más cortas cuando más quiero dormir y despertarme o no lo más lejano posible a mi misma. Despertarme en otra. Despertarme sin mi.
   

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